¿De donde viene toda esta locura?

¿De donde viene toda esta locura?

La semilla.

La semilla de donde viene toda esta locura que estamos viviendo la plantamos hace ya tres años, cuando decidimos irnos de vacaciones a Italia. Anteriormente nuestro típico viaje era alquilar un apartamento, o cualquier cosa que tuviera cocina, que quede relativamente en el centro de todo lo que queríamos visitar y usarlo como centro logístico. 

La Toscana en Camper.

Pero para visitar la Toscana esta vez elegimos una Camper, en aquel entonces éramos cuatro, Eleo estaba embarazada de Juno y creíamos que el espacio que este tipo de vehículo nos ofrecía iba a estar bien. Al margen del grosero error de apreciación en cuanto al tamaño que necesitábamos para «hacer vida» la experiencia fue simplemente increíble.  

La flexibilidad que ofrecen este tipo de vehículos a la hora de visitar lugares no tiene comparación, Cierto es que muchas veces no podíamos acceder al centro del pueblo de turno, pero seguimos viendo esto como algo positivo, ya que nos da la oportunidad de caminar, ir en bici o incluso utilizar el transporte público a un ritmo mucho más sosegado. 

Conocés rincones que cuando estás atado al ritmo de los pocos días de vacaciones que tenés simplemente te perdés porque no está en el típico circuito turístico o lo suficientemente cerca del centro de operaciones.

Una Aventura de 5
Nota aparte: amanecer en la Toscana, entre viñedos, olivos y cipreses no tiene precio.

Volvimos de esas vacaciones fascinados con el descubrimiento, y eso que no es que éramos ajenos o desconociamos ese tipo de hacer turismos, simplemente no aparecía en nuestro radar.

La Vuelta.

A la vuelta de esas vacaciones vimos que necesitábamos cambiar la forma en la que hacíamos vida. Por aquel entonces, Eleo trabajaba por las tardes y noches en el restaurante familiar y yo en una carpintería, yo volvía del trabajo con el tiempo justo para ducharme, y que Eleo haga lo mismo para irse a trabajar, con lo cual el tiempo que pasábamos juntos era casi nulo. Así que cuando nació Juno tomamos la decisión de que Eleo empiece a trabajar por las mañanas y así íbamos a poder pasar mucho más tiempo juntos los cinco.

Pero para aquel entonces Eleo ya sabía que esa vida no era la que ella quería tener…yo, que ya me había abierto mi taller de carpintería propio estaba muy contento, además el ser mi propio jefe, cosa que nos daba mucha más flexibilidad en cuanto a los horarios, estaba aprendiendo mucho y haciendo algo que me apasiona. Un buen día me soltó, así, como quien no quiere la cosa:

¿Y si nos vamos a recorrer el mundo?

¡A mí me estalló la cabeza!. No podía entender el planteo de una pregunta tan simple. Y la pregunta estuvo arriba de la mesa por varios días, entre mis reticencias y sus «porqué no». Hasta que un día resolvimos que yo le iba a plantear todos mis miedos y las cosa que yo creía que imposibilitaban esta mega aventura y que si ella le encontraba solución a todo yo le decía que sí …y ¿A qué no saben qué pasó?

¿Te quedaste con más ganas de leer? ¡acá te dejamos algo más de material de lectura!

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